10 de noviembre de 2021

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Inversión y seguro de vida

Seguro de vida y evaluación del riesgo financiero: ¿Cómo evaluar el riesgo de una inversión?
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Antes de realizar una inversión financiera, debes ser consciente del riesgo que estás asumiendo. Hay que entender la noción de riesgo tal y como se define en el mundo de las inversiones.  

En efecto, si eludes esta fase fundamental, es muy probable que te decepcione el riesgo de los mercados. Esta premisa se aplica tanto si los mercados son favorables como si no lo son.

¿Qué es la evaluación de riesgos?

En primer lugar, es importante revisar la definición de riesgo financiero estrechamente relacionada con la definición de inversión de riesgo.

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Definición de riesgo financiero y gestión de riesgos, ¿qué es?

En contra de la opinión generalizada, la noción de riesgo cambiario no va necesariamente unida a la de riesgo, al menos no en el mundo de las inversiones financieras.

En efecto, en términos de inversión, el riesgo se refiere más a la idea de incertidumbre. Cuando inviertes en un activo financiero considerado “de riesgo”, estás exponiendo tu dinero a las fluctuaciones del mercado.

Por este motivo, no puedes conocer con certeza el valor futuro de tu activo.

Además, la inversión implica en gran medida lo que se conoce como gestión de riesgos financieros; analicemos pues una definición sencilla. Los precios del mercado fluctúan con mucha frecuencia, esto puede provocar pérdidas de capital (volvemos a la idea de riesgo). Sin embargo, la inversión no es en absoluto un entorno fatalista.

Si tus activos pierden valor no significa que vayas a perder dinero. Hay que aprender también a gestionar los riesgos financieros, a tomar las decisiones adecuadas cuando son necesarias y a no dejarse llevar por los acontecimientos. El primer error que cometen los inversores cuando van a la quiebra es escuchar sus dudas y echarse atrás. El valor de una acción puede, sin embargo, recuperarse en pocos días. No hay que dejarse llevar por el pánico, la elección debe ser lo más razonable posible.

¿Se puede invertir sin riesgo?

Fundamentalmente, la idea de realizar una inversión financiera como un seguro de vida sin riesgo es una quimera. Esto significa que el riesgo de pérdida de capital es inherente a los mercados, y que la incertidumbre de los resultados sigue la ley de hierro.

Invertir, por ejemplo, en deuda pública garantiza cierta estabilidad a lo largo del tiempo, ya que se conoce la tasa de rendimiento aproximada, y además cambiará poco, en particular con una tenencia a largo plazo.

De hecho, esta inversión tiene poco riesgo y su rentabilidad es menor que la inversión en un fondo dinámico de una póliza de seguros de vida. 

Además, dentro del propio mercado de valores hay grandes diferencias de riesgo. Veamos el ejemplo de un gran productor agroalimentario, es probable que este productor cuente con una potente red a escala mundial para satisfacer la demanda y vender sus productos en cualquier circunstancia.

Sin duda, esta empresa no es tan segura como la deuda pública, pero podemos ser razonablemente optimistas sobre la solidez y la perseverancia de esta estructura (perseverancia que hemos vivido durante la crisis sanitaria).

En cambio, una nueva start-up en pleno auge estará mucho más expuesta a la volatilidad de los mercados, y el resultado puede ser más incierto que en el caso del gran productor alimentario.

La contrapartida de unas buenas perspectivas de rentabilidad con la start-up supone, por tanto, un riesgo considerablemente mayor.

¿Por qué es importante la evaluación del riesgo de una inversión financiera?

Se desaconseja encarecidamente entrar en el negocio de las inversiones de riesgo sin información previa.

La razón es muy sencilla: para entender la gestión del riesgo financiero y evitar pérdidas financieras, es indispensable conocer el mercado en el que se desea invertir.

Más allá de la búsqueda de rentabilidad, el mundo de las finanzas implica, en la situación actual, cierta anticipación y tener en cuenta los riesgos de inversión.

La gestión del riesgo es un pilar esencial de la estrategia de gestión del patrimonio, y es fundamental para conocer las posibles pérdidas de una inversión, poder medirlas y aplicar soluciones para eliminar los riesgos innecesarios o indeseables.

Cómo identificar los principales tipos de riesgos financieros

Invertir sin riesgo es imposible. Siempre existe cierta incertidumbre sobre el valor final de tu inversión. Por ello, la evaluación de riesgos sirve para tener una buena base a la hora de empezar a invertir. Sin hacer una lista sin sentido, es importante conocer los principales riesgos que pueden repercutir en una inversión.

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1
El riesgo de crédito

Es el resultado de la incertidumbre respecto a la posibilidad o a la voluntad de los clientes de cumplir con sus obligaciones.

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El riesgo de mercado

Es el riesgo de pérdida que puede resultar de la volatilidad del precio de los fondos que componen un seguro de vida o una cartera de valores. En este caso, el riesgo recae sobre las acciones, los tipos de interés, los tipos de cambio, etc.

En principio, se trata de vender el activo cuando el mercado está subiendo, o de comprar un producto financiero cuando el mercado está bajando. Los riesgos de inversión de mercado dependen, por tanto, de la fluctuación de los valores en el mercado.

Dentro del riesgo de mercado podemos encontrar el riesgo sistémico, pero este no se puede evitar, es intrínseco dentro de las inversiones ya que hay cosas que no se pueden controlar como el contexto internacional.

3
El riesgo de liquidez

El riesgo de liquidez corresponde con el riesgo de no poder vender las acciones cuando uno quiere, o de tener que venderlas por un valor muy inferior a su valor habitual. Este riesgo suele estar vinculado con una fluctuación desfavorable del mercado en cuestión.

4
El riesgo operativo

Es el riesgo relacionado con pérdidas potenciales causadas por los errores que se cometen en los recursos, ya sean humanos o materiales. Si falla, por ejemplo, un programa de cálculo o si el asesor financiero no tiene en cuenta la evolución o el pasivo del valor de un activo.  

En otras palabras, son fallos y errores de apreciación cometidos al aconsejar una inversión.

Para evitar este riesgo se ha desarrollado la rama de las finanzas conductuales ya que se centran en el comportamiento de los inversores en la práctica, pero no es una ciencia cierta y sus conclusiones pueden ser equivocadas.

5
El riesgo de contrapartida

Este riesgo se refiere a la morosidad de una persona (física o jurídica) que participa en la transacción. Puede ir desde el impago de un crédito hasta el incumplimiento de las responsabilidades de una empresa o de un Estado en relación con sus deudas soberanas.

6
El riesgo de ejecución

El riesgo de ejecución se refiere a la orden de ejecución, también denominada orden bursátil. Se trata de una petición de compra o de venta de los activos en bolsa, que no puede ejecutarse, o sólo parcialmente.

7
El riesgo de concentración

El riesgo de concentración está íntimamente ligado con la asunción de un riesgo excesivo al elegir los activos financieros. De hecho, se sabe que el mercado (en particular de valores) varía constantemente y a veces de manera drástica.

Para contrarrestar estas fluctuaciones que pueden tener un gran impacto en el valor de tu inversión, es preferible no poner todos los huevos en la misma cesta.

Para ello, no dudes en diversificar tus activos. De este modo, si el mercado de uno de tus productos financieros (inmobiliario, materias primas, acciones de empresas, etc.) pierde valor, esta pérdida quedará compensada con tus activos de otro mercado. Se amortiza, por tanto, la pérdida mediante la diversificación.

Todos estos riesgos pueden producirse en el contexto de una inversión de riesgo, o de una inversión considerada de bajo riesgo. En todos los casos, antes de invertir es importante analizar el riesgo financiero.

¿Cómo evaluar el riesgo financiero de una inversión?

Ahora que sabes que es imposible ahorrar sin riesgo, es indispensable definir el concepto de riesgo en las finanzas. ¿Cómo se mide el riesgo financiero y con qué método para poder evitar las inversiones de alto riesgo?

Definición de volatilidad

En primer lugar, la incertidumbre de la inversión se evalúa mediante la llamada desviación estándar de rentabilidad, que es en realidad una manera más elaborada de introducir la noción de volatilidad.

La volatilidad se refiere a la fluctuación de los valores en un mercado. Una acción, una inversión o un activo tiene un valor que cambia en función de la ley de la oferta y la demanda.

Este indicador informa, por tanto, sobre el valor actual de una acción, en comparación con su valor medio calculado durante un período de tiempo determinado. Cuanto mayor sea la cifra de volatilidad, más arriesgada será la inversión y, por tanto, más incierta. Cuanto menor sea esta cifra, más segura será la inversión.

Las fluctuaciones del mercado, por ejemplo, llamaron la atención de la inversión en seguros de vida, considerada hace unos años como una inversión arriesgada. La evolución de los mercados provocó la caída de la cotización de las acciones, y preocupó a los ahorradores. Sin embargo, los ahorradores que habían diversificado su cartera y elegido con sensatez, sin dejarse abrumar por la duda, consiguieron beneficios. Actualmente, el seguro de vida sigue siendo la póliza de ahorro más popular entre los españoles.

Análisis de un riesgo financiero

Ahora que conoces mejor la volatilidad del activo financiero que te interesa, conviene analizarla para determinar si la incertidumbre es suficientemente estable.

Por regla general, según la fórmula de cálculo de la desviación estándar, una inversión con una volatilidad superior al 15% se considera volátil. Esto significa que, por debajo, su tasa de rentabilidad se considera relativamente estable, aunque potencialmente menor. Por encima, la inversión es más incierta, pero permite alcanzar una mayor rentabilidad. 

Veamos a continuación unas estadísticas para ilustrar el concepto de desviación estándar:

  • En todo mercado de valores, la volatilidad se sitúa en torno al 16%.

  • En los sectores más arriesgados del mercado de valores como las empresas tecnológicas chinas, esta cifra puede superar ampliamente el 40%.

  • En los mercados de obligaciones, la volatilidad suele situarse por debajo del 10%, y del 5% en muchos bonos del Estado.

Lugar que ocupan los seguros de vida en el panorama de la inversión

Hace unos años, la popularidad de los seguros de vida cayó. El riesgo del tipo de interés de muchos activos aumentó, y los inversores sufrieron alguna pérdida de capital. Pero en realidad, además de la inversión, los seguros de vida (y todo tipo de inversiones financieras) implican otro concepto: la gestión del riesgo.

La gestión del riesgo financiero se produce en el momento de elegir los activos, es más prudente variar el sector de sus activos para proporcionar cierta estabilidad al valor de su inversión. En otras palabras: divide y vencerás. 

Pero esto no acaba aquí, gestionar el riesgo financiero significa también saber reaccionar a tiempo. De modo que, cuando los activos perdieron valor, a costa de una parte del atractivo de los seguros de vida, muchos inversores rescataron sus pólizas. 

Retiraron entonces su inversión, aunque por debajo del valor de compra. Ahora bien, como ocurre siempre con el ciclo económico, los activos recuperaron después su valor y los inversores que habían retirado la inversión perdieron toda posibilidad de conseguir beneficios.

Es importante, por tanto, actuar con cierta sensatez y tener una visión a largo plazo.

Si te preguntas si el seguro de vida está en peligro, la respuesta es no. Sigue siendo el ahorro preferido de los españoles, y mantiene la estabilidad suficiente para garantizar el interés de los inversores. Se trata únicamente de saber actuar y reaccionar ante la adversidad que puede surgir con los cambios de valor de los activos. 

La evaluación de un riesgo financiero

Finalmente, antes de realizar una inversión financiera, no te centres únicamente en la rentabilidad, sino también en el riesgo.

El riesgo financiero te proporciona una idea bastante precisa sobre la rentabilidad de tu inversión a corto y largo plazo. De modo que, si tienes en cuenta el diferencial estándar de la rentabilidad (más conocido como volatilidad) tendrás un índice muy valioso sobre el riesgo al que te estás exponiendo.

¡En el mundo de las finanzas, la anticipación es la madre de la seguridad!